Auditoría lingüística
El principal objetivo de una auditoría lingüística es ayudar a una organización a que desarrolle e implemente una política adecuada de formación de idiomas.
La cuestión básica es saber si la organización posee las competencias lingüísticas que requiere para afrontar las necesidades presentes y futuras y, si no fuera el caso, sugerirle lo que podría hacer en este sentido. Este análisis se puede dirigir hacia toda la organización, hacia un único departamento o hacia un grupo concreto de trabajadores.
En general, una auditoría lingüística cuenta con
los cinco pasos siguientes:
- Identificar los puestos en los que se utiliza el idioma junto con las tareas específicas que se llevan a cabo.
- Definir el nivel de competencia deseado para realizar satisfactoriamente las tareas identificadas (especificaciones laborales). Se trata del objetivo.
- Determinar los niveles de competencia actuales de las personas que ocupan esos puestos, lo que representa el punto de partida.
- Diseñar programas de formación que lleven a las personas en cuestión desde sus niveles actuales de competencia a los establecidos en el paso 2. Es decir, lo que llamaríamos el espacio para la formación.
- Presentar un informe completo a la dirección de la empresa,
departamento por departamento e individuo por individuo, que facilitará la
toma de decisiones futuras relacionadas con esta área.